Días 7 y 8: Despedidas y regreso a casa

Todo viaje tiene un momento en el que empieza la despedida. En Gambia, ese instante llega casi sin darnos cuenta. Una semana muy intensa con vivencias únicas que ya forman parte de nuestra vida.
Antes de cerrar esta nueva experiencia, el penúltimo día Alma nos invitó a descubrir algunos de sus rincones favoritos del país que reflejan la esencia de Gambia. Lugares llenos de vida, de naturaleza, de tradición, cultura y modus vivendi. Fue una oportunidad para conectar todavía más con el entorno y para comprender mejor parte de su realidad.
Y el último día nos despedimos del poblado donde está el camp. A veces pensamos que venimos para aportar, para colaborar o para acompañar, pero la realidad es que estos viajes siempre nos enseñan que el intercambio es mutuo. Llegamos con la intención de sumar nuestro granito de arena y acabamos recibiendo mucho más de lo que esperábamos si dejamos que el lugar y las personas que conocemos también nos transformen.
Antes de marcharnos, también hemos tenido un espacio para que las voluntarias pudieran explicar qué ha significado para ellas este viaje solidario y que pata del proyecto les había marcado más: la visita a los hospitales con la entrega de material médico y fungible, la escuela de Alma Solidaria, el reparto de arroz en poblados o el nuevo proyecto de nutrición con las gallinas como protagonistas para aportar proteína a su alimentación diaria.
Este viaje termina aquí, pero lo vivido continúa acompañándonos y dándonos fuerza para seguir construyendo puentes. Porque cada regreso trae nuevas miradas, nuevas historias y nuevos aprendizajes. Porque cada persona que conocemos deja una pequeña huella en nosotros.
Gracias a todas las personas que forman parte de este proyecto. A quienes colaboran, a quienes apoyan y a quienes confían en nuestra labor. Cada aportación hace posible todas las acciones realizadas y que podamos seguir acompañando a las comunidades con las que caminamos. En este viaje ha sido muchísimo:
290 kg de material médico y fungible, leches de fórmula, 4 sillas de ruedas, botas y fajas ortopédicas, ropa, balones, el parque infantil para nuestra escuela de Saranyaga, compra de 300 kg de arroz para los poblados e inicio del proyecto nutricional con la compra de 10 gallinas y construcción del primer gallinero.
Gracias por estar al otro lado y por formar parte de este camino.
Gracias a todas las voluntarias que nos han acompañado en este viaje. Por venir con el corazón abierto y dejarse transformar.
Ahora toca reflexionar e integrar todo lo vivido, que es mucho. Porque hay viajes que acaban cuando cogemos el avión de vuelta, pero otros continúan mucho después de regresar a casa.
👉 Si quieres permanecer al día de como evoluciona el proyecto, síguenos en Instagram: @alma_solidaria.





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