top of page

Día 5: Despedida de Saranyaga, compra y reparto de arroz en poblados

Foto del escritor: Lluc Rullan
Lluc Rullan
8 sept
3 min de lectura

Actualizado: 11 sept

Empezamos un nuevo día en Gambia y, una vez más, lo hemos exprimido al máximo.


Primero de todo, hemos ido a comprarle una bicicleta a Ebrima. Este año cambia de colegio y estará a 6 km de Saranyaga, lo que supone 12 km entre ida y vuelta. Debido a su afectación en las piernas, no podría caminar tantos kilómetros y estaría en riesgo su escolarización. Además, ejercitar las piernas forma parte de su rehabilitación, así que esta bicicleta no es solo un medio para llegar al colegio: es una forma de ayudarle a seguir estudiando y de acompañarle en su proceso para que pueda recuperar la movilidad y caminar bien.


También le hemos entregado una bolsa con el kit para el inicio de la escuela: unas zapatillas deportivas, ropa, una cantimplora y una libreta. Son cosas sencillas, pero que adquieren otro significado cuando sabes todo lo que hay detrás de ese camino de 6 kilómetros, de sus ganas de seguir estudiando y del esfuerzo que está haciendo para avanzar. Y precisamente para avanzar en su recuperación, le hemos llevado otra tanda de un suplemento de vitamina D3 y K2 para fortalecer sus huesos. Según las indicaciones de su médico, tenía que tomar una tanda de 30 días en junio. Julio y agosto descanso y en septiembre otra tanda de 30 días.


Después hemos ido a Saranyaga para dejarlo ya con su madre. Y llega uno de esos momentos que, por mucho que viajemos a Gambia, nunca resulta fácil: la despedida.

Nos hemos despedido de las familias del poblado con la entrega de una caja de ropa y dos balones. Los balones siempre son un momento muy esperado. Los niños los piden muchísimo y les hace una ilusión enorme recibirlos. Más allá del juego, el deporte en equipo consigue algo muy bonito: que todos jueguen juntos, compartan y disfruten.

Nos alejamos de Saranyaga con esa mezcla de alegría por todo lo compartido y tristeza por tener que volver a decir hasta pronto.


Antes de emprender el viaje de vuelta a Amdalai, hemos comprado 200 kg más de arroz que hemos repartido en varios poblados.


En el primero vive Mamadou. Tiene 12 años y nació con parálisis cerebral. Apenas se sostiene, no habla, pero sonríe muchísimo cuando le hablas. Él quiere ir a la escuela y hace unas semanas nos pidieron una silla de ruedas que hoy hemos podido llevarle. Una silla de ruedas infantil que permitirá a su familia llevarlo a la escuela y que, sobre todo, le permitirá estar más cerca de algo que desea: poder estudiar como otros niños de su edad.

Después hemos ido a un poblado que conocimos en febrero para saludarlos, hablar un poco con el alcalde y dejarles arroz.


Y finalmente hemos llegado al poblado de “nuestra bebé”, Mariama, a quien también conocimos en febrero. Le hemos llevado un bote de leche de fórmula porque su madre murió en el parto y ahora está a cargo de su abuela. Volver a verla meses después y poder aportar algo tan básico y necesario como su alimentación vuelve a recordarnos que, muchas veces, detrás de una pequeña ayuda hay una historia enorme.

En este poblado, los voluntarios han hecho el reparto equitativo del arroz en los boles de acero que había colocado cada familia. Uno tras otro, hemos ido llenando los recipientes mientras compartíamos ese momento con las familias.


Hemos llegado ya de noche al Camp, nuestra casa en Gambia, con más de 500 km de carretera recorridos entre el viaje de ida y vuelta al interior, 42 puntos de control y con una celebración por la carretera incluída. Resulta que un equipo de futbol femenino había ganado el campeonato de su pueblo y nos sumamos a su fiesta con bailes y cantos.


El cuerpo llega cansado. Muy cansado. Pero lo que llevamos dentro es mucho más difícil de explicar.


Nos llevamos las experiencias vividas, las miradas, los apretones de manos, las sonrisas y los abrazos con quienes ya conocemos. Nos llevamos también las palabras de agradecimiento del personal médico de Bwyan y Kuntaur y de los alcaldes de los poblados que hemos visitado.


Pero, sobre todo, nos llevamos sus historias. La de Ebrima y su bicicleta. La de Mamadou y sus ganas de ir a la escuela. La de Mariama y su abuela. La de tantas familias que nos han abierto las puertas de sus casas y nos han regalado una sonrisa.


Volvemos al Camp sabiendo que el cansancio desaparecerá. Lo que no desaparecerá tan fácilmente son sus miradas.


Y eso es, precisamente, lo que hace que volvamos.


👉 Si quieres permanecer al día de como evoluciona el proyecto, síguenos en Instagram: @alma_solidaria.





 
 
 

Comentarios


Alma Solidaria

Gavá, Barcelona

08850

  • Facebook - Gris Círculo
  • LinkedIn - Gris Círculo
  • YouTube
  • Instagram

Organización ligada a:

Somos una OSAL de Barcelona que lleva +15 años realizando diferentes proyectos. Referencia en integración de personas con síndrome de Down al sector de los eventos, desde la empresa Eventos con Alma. Estamos liderando proyectos de ayuda en África, Cuba y Tailandia.  

Amigos con Alma
Captura de pantalla 2020-12-09 a las 10.
Captura de pantalla 2020-12-09 a las 10.
viajes_taranna.png
Diseño sin título (1).jpg
corres.jpeg
Diseño sin título (2).jpg
logo-asdent.png
WhatsApp Image 2025-07-16 at 11.53.13.jpeg
UA_Horta.png
bottom of page