Día 3: Dejamos el campamento base para adentrarnos en Gambia

Actualizado: 5 sept
Dejamos el campamento base para empezar la ruta hacia el interior, donde, cuanto más avanzamos, más rural se vuelve el paisaje.
Tenemos unos 300 km por delante y 4 paradas. Hemos cargado la furgoneta con el resto de cajas de material médico y fungible, dos sillas de ruedas, ropa y una sorpresa muy especial que ya os contaremos.
A pocos kilómetros de la salida, hemos hecho una mini parada para conocer un inmenso árbol de ceiba centenario, conocido como el Árbol Elefante. Después hemos continuado hasta el Hospital Bwayan. No tiene nada que ver con el Hospital de Brikama, que está muy deteriorado y atiende a una población con una densidad muchísimo mayor.
Para que os hagáis una idea: mientras en Brikama atienden unos 25 partos diarios, en Bwyan son unos 100 al mes.
Seguimos nuestro camino hacia el interior. Nos queda más de la mitad del trayecto por delante y todo parece ir según lo previsto… hasta que, de repente, la furgoneta se ha parado.
Parece ser que es la batería. La hemos empujado y, por suerte, ha vuelto a arrancar. ¡Seguimos! Conseguimos llegar a Soma para comer e intentar reparar el coche. Han cambiado la batería, después el alternador… y seguía sin funcionar.
Empieza a hacerse tarde y cada vez tenemos más claro que hoy el camino va a ser diferente al que habíamos imaginado. Al final, la tarde se nos ha echado encima y hemos decidido conseguir otra furgoneta para poder llegar al alojamiento.
Son imprevistos que pueden pasar cuando estás recorriendo tantos kilómetros y trabajando sobre el terreno. Así que toca reorganizar el planning de los próximos días para hacer todo lo que no hemos podido hacer hoy.
No era el plan. Pero esto también forma parte del viaje. Seguimos adelante. Porque en un viaje como este, también toca aprender a adaptarse sobre la marcha. Y mañana será otro día.
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