Día 4: Sobre todo, gracias
- Samuel Homedes

- 13 feb
- 3 Min. de lectura
[LA ENTRADA DEL BLOG DE HOY ESTA REDACTADA POR UNA DE LAS VIAJERAS QUE NOS ACOMPAÑAN EN ESTE VIAJE Y CUENTA LA EXPERIENCIA DE ALMA SOLIDIARIA VISTA DESDE SU PERSPECTIVA]
Hoy ha sido un día de compartir, de risas, de ilusión, de juegos, de bailes, de trucos magia, de manos que se entrecruzan y de miradas que traspasan culturas e idiomas.
Por la mañana hemos ido a Saranyaga, el pueblo donde Alma Solidaria tiene su escuela. Hemos podido entrar en las aulas ya con las puertas, las ventanas y los pupitres que dejó encargados Rosa en septiembre. Y dentro, sentaditos con uniforme vichy blanco y azul los niños y las niñas. También su profesor. Todos emocionados por explicarnos lo que estaban aprendiendo en la clase de inglés y el resto de materias.
Poco después nos hemos puesto manos la obra porque hoy, uno de los propósitos, era pintar las dos aulas que tiene la escuela. En cada rodillo y en cada brocha de pintura beige había mimo para mejorar el espacio, ilusión para que se sientan más a gusto, amor a los niños, unión entre pueblos, respeto hacia su cultura y.. alma solidaria y luminosa.
Porque este ha sido el resultado final.
Dar luz.
De repente, la luz que entraba por la pequeña ventanita se ha multiplicado. Y espero y deseo que sea una metáfora del futuro de estos niños que tantas ganas tienen de aprender. Que sus conocimientos también expandan sus oportunidades.
Y mientras unas pintaban otras jugaban con los peques. Y después al revés.
Pero el día no ha acabado aquí. Por la tarde hemos ido a un pequeño poblado. Cuando llegábamos con la furgo muchos niños se han puesto a correr para recibirnos con esos ojazos brillantes, sonrisas e ilusión.
Y nada más bajar, una niña me ha cogido la mano y me ha dicho "thank you". Sin saber a lo que íbamos. Enseguida, esa manita que me estrechaba la mano con ternura ha cogido la mano de Mónica y nos hemos puesto a bailar en círculo. Rápidamente se iban sumando más y mas y más peques del poblado con risas y canciones.
Con cada vuelta yo también volvía a ser niña. A sentir una conexión total con el momento presente. Cuando no importa nada más. Solo disfrutar, como tan bien lo saben hacer las criaturas.
Y de repente, nos hemos dado cuenta que estaba cayendo el sol y ya nos teníamos que ir a cenar. Pero en realidad, nadie se quería ir porque donde te sientes a gusto es casa y ese poblado ha sido casa esta tarde.
Así que solo podíamos irnos con un gran "YARAMA", que significa gracias en fula (el idioma de esta zona). Yarama de corazón a corazón, mirándanos a los ojos y estrechando la mano con mucho respeto y amor.
Por cierto, una parte del grupo les ha repartido 50 kg de arroz. Y aunque para ellos es de primera necesidad, creo que esta tarde ha sido lo de menos. Porque no se trata de "ayudar", se trata de compartir. No es dejar el arroz e irse. Se trata de estar, compartir y conocer algunas historias.
Ahora mismo, muchos aprendizajes por integrar.
Yarama equipo de Alma Solidaria, por hacer posible esta experiencia única y sostener la energía de este viaje.
Yarama grupo, por todo lo compartido también con vosotras.
Y sobre todo, yarama Gambia
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